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Termômetros digitais e termômetros de banho de bebê

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La forma más fiable de tomar la temperatura en un bebé menor de un año es la vía rectal, ya que ofrece la medición más precisa. También se pueden usar termómetros digitales axilares (en la axila), aunque tienden a ser menos exactos. Los termómetros de oído o frente suelen recomendarse a partir de los 6 meses, pero pueden dar valores más variables.

Se considera fiebre cuando la temperatura rectal del bebé es de 38 °C o más. Si se mide en la axila, el valor de referencia baja a unos 37,5 °C, y en el oído o en la frente a 38 °C. Lo más importante es siempre valorar también el estado general del bebé: cómo respira, si se alimenta bien y si está activo o muy decaído.

Para aliviar la fiebre en un bebé, lo primero es mantenerlo fresco, con ropa ligera y en un ambiente ventilado. Ofrecer líquidos frecuentes (lactancia o agua, según la edad) ayuda a prevenir la deshidratación. En algunos casos, el pediatra puede recomendar el uso de paracetamol o ibuprofeno en la dosis adecuada al peso. No se aconseja el uso de baños fríos, ya que puede ser perjudicial.

La febrícula se sitúa entre los 37,5 °C y 37,9 °C medidos en la axila, o entre 37,8 °C y 38 °C si se mide en el recto. No llega a ser fiebre, pero indica que el organismo está reaccionando, a menudo frente a una infección leve.

La febrícula es un aumento leve de la temperatura corporal, por encima de lo normal, pero sin alcanzar los valores de fiebre. En niños suele deberse a infecciones leves, a la salida de los dientes o incluso al calor ambiental. Generalmente no requiere medicación, pero sí observación y medidas de confort, prestando atención a la evolución de los síntomas.

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